jueves, 20 de enero de 2011

Impaciencia

No creí que tuviera tanta necesidad.

Estaba pensando seriamente en ir a Sevilla a buscar a esa pareja de gatitas, de verdad lo pensaba. Será que no hay gatitas en Barcelona esperando ser adoptadas... pero son las primeras que han surgido, y casi me lanzo...

Tranqui, chica... Ya llegarán...

*

domingo, 16 de enero de 2011

Recuerdos, miedos y otros pensamientos

Demasiado se está hablando últimamente de muerte. Quizás no sea mucho, pero lo suficiente para removerme, para no estar tranquila.

Y es que me acuerdo de Perla, con la que sigo soñando a menudo con historias tristes de enfermedad, dolor y muerte, así como de resurrección y muerte (otra vez). Mi madre no deja de hablar de ella y de "cuando tengamos los gatitos", que ya son "los", ya son como una realidad, parecen ya estar asignados, pero... a mi no me apetece tener gatos aún. No me cabe duda de que cuando lleguen me encariñaré y les querré, pero... No serán como Perla. Ella era muy especial. Incluso la manera de venir fue muy especial. Mi madre no quería animales peludos en casa bajo ningún concepto, pero pasamos por una tienda... nos miró... maulló... y nos enamoró. Al día siguiente ya estaba en casa. Fue algo muy sorprendente. Buscar activamente un gato no me parece tan mágico como fue aquello.

Y obviamente me hace pensar en Sergi... qué voy a decir de él... También mi madre no deja de recordarlo, sobre todo estas Navidades pasadas, y de hablar de él, o de usar de referencia temporal cuando aun estaba vivo. Cosa que me parece horrible. Deja de organizar mentalmente tu tiempo en base a la muerte de un ser querido. No es nada sano. De verdad... Y... no nos hagas a los demás anclarnos en esa mentalidad depresiva... por favor...

Encima pensar en la economía española, sobretodo el tema de los empleos precarios y el precio de la vivienda, es sin duda alguna muy deprimente. Es una realidad que lleva años ahí, pero a medida que voy pensando en la independencia como algo mas cercano, no como algo que ocurrirá "algún día" o "cuando sea mayor", mas me va cayendo el ladrillo del pesimismo. Porque vivir en una caja de zapatos húmeda en un 5º piso sin ascensor por un 75% del sueldo de un trabajo mal pagado, no me parece algo que merezca la pena. Y a una le dan ganas de marcharse a un lugar mejor. Pero es que no quiero irme de Barcelona. Siempre tendré la alternativa de vivir toda la vida con mis padres, pero... No quiero hacer eso...

Y después está el tema de la carrera, que es de todo menos motivadora, y ahora que estoy de exámenes no me iría mal un empujoncito para pillarle ganas, pero que va, en lugar de eso me constipo, y a ver quien se pone a estudiar esa puta mierda de asignatura llamada psicofarmacología con la cabeza embotada como la tengo. Quiero acabar ya esto... ponerme buena y que se terminen los exámenes de una vez.

Ah! Y aun hay mas. La de tiempo que estoy yo sola últimamente. Porque la casa está vacía sin Perla y mis padres salen mucho. Y yo estoy todo el día sola en casa, y lo odio. Sobre todo por la noche, como ayer. Menos estando mala. No me quedé tranquila hasta que mis padres no llegaron de madrugada.

En fin... A ver como evoluciona el mundo a mi alrededor...

*

jueves, 6 de enero de 2011

Reyes Magos

Cada año olvido que en este hogar sus majestades los Reyes Magos traen más cosas que Papá Noel.

Quizás sea por que son tres y no uno. Quizás porque da mas tiempo de pensarse los regalos. O quizás, y mas probablemente, porque son parte de la tradición cristiana en la que indudablemente nuestra cultura está en parte basada (que algunos consideran símbolo, otros verdad), en lugar de una tradición nórdica que no entendemos disfrazada de anuncio de refrescos y alimentada por el consumismo exacerbado.

Aun así, supongo, que hasta al mas anticapitalista le gusta recibir regalos. Por otra parte, creo que eso no importa. Lo que en realidad queria decir es que mi niña caprichosa e insegura ha quedado saciada o por lo menos silenciada, entre tantas cosas nuevas y tantas cosas que hacer.

*

lunes, 27 de diciembre de 2010

Navidad

Ha sido extraño levantarse la mañana de Navidad y observar esa cantidad de regalos y a quienes iban dirigidos.

Ya la noche anterior tuve un curioso sueño inmerso en decepción en que al despertarme el árbol estaba casi vacío. Pocos y pequeños eran los paquetes, y parecían no tener valor de ningún tipo. Hasta el árbol parecía aburrido: poco decorado y desde luego, nada frondoso.

Ayer el panorama no fue desolador, pero sí extraño, porque bueno, cada año en el árbol hay menos cosas para "los niños" (los de la casa, porque a mi prima la cubren de cositas) y mis padres se regalan mas entre ellos. A decir verdad, me parece genial que se dediquen por fin mas a ellos, ya les toca. Pero por otra parte esa cría caprichosa (o simplemente insegura) que tengo dentro me pregunta "¿Que ya no nos quieren?".

A ver, que todos sabemos que el horno no está para muchos bollos, y la tableta gráfica que me han regalado no es precisamente barata (y me hace muchísima ilusión), ni necesito nada mas. Además que tampoco es por el único bando que recibo regalos, Carlos también pone de su parte y en cambio yo... con eso de no trabajar, prácticamente no me gasto un duro en nadie, y eso tampoco es justo...

No lo se. El otro día estaba escuchando a unos chavales de instituto repasar los tiempos verbales, y me acordaba de cuando los tuve que estudiar yo, o cuando tenía que aprenderme las tablas de multiplicar, y pensaba la pereza que me daría si me los tuviera que volver a aprender. Pero lo pensaba, lo sentía, como si realmente fuera a ocurrir, como si algún día volviera a ir al colegio, y al darme cuenta de esa emoción, reaccioné en contra... el colegio solo se vive una vez y de eso hace un porrón de años. La verdad es que no me gustó nada oírme decir eso. Por mucha pereza que me dé aprenderme las tablas de multiplicar, merece la pena. Y me invadió una extraña nostalgia acompañada de un miedo a crecer.

Supongo que la idea de la emancipación, que parece tener ya una fecha de lanzamiento prevista, no ayuda demasiado. Su presencia da bastante vértigo. "El curso que viene" parecía muy lejos, pero resulta que ya ha terminado el primer semestre. "Septiembre del 2011" parecía muy lejos igualmente, pero en menos de una semana, señores, ya será 2011. Y yo no se que pensar ni que sentir.

Navidad tiene ese extraño efecto, que cuando eres un niño es magia, y a medida que te haces mayor se convierte en nostalgia. Supongo que por eso hay tanta gente que le encanta como que la odia. Personalmente echo de menos un poco la magia.

Feliz Navidad


*

jueves, 16 de diciembre de 2010

Tampoco soporto...

... cuando ocurre una desgracia y no haces mas que oír las mismas frases de siempre: "lo siento mucho", "habéis hecho todo lo que habéis podido", "tuvo una buena vida", "le disteis todo", "fue feliz", "es normal que duela", "tienes que seguir adelante"...

Probablemente no lo sientas tanto, en cualquier caso yo lo siento mas. Puede que sí hayamos hecho todo lo posible, o puede que no, el caso es que no lo sabes, así que no lo digas. Puede que haya tenido una buena vida, pero también puede que no. Puede que le hayamos dado todo, o puede que no. Quizás fuera feliz, quizás no... Obviamente sabes que es normal que duela, así que simplemente déjame sufrir. Todos sabemos que hay que seguir adelante, pero diciéndolo no ayudas, no es el momento, ahora toca sufrir, y sufro. Así que déjame sufrir. Déjame llorar. Déjame en paz y... cállate.

No lo digo por nada ni nadie en particular, bueno, hoy he soñado con Perla y me lo ha recordado, pero no es solo por eso. Supongo que no me gusta que me consuelen, porque no son consuelos, ninguna frase hecha va a tranquilizar mis emociones. Cuando explico una situación dolorosa es porque necesito explicarlo, o para que me entiendan, o ambas cosas, no es para que me consuelen, no es para recibir palabras a cambio. Ni de asomo.

Supongo que por eso no se consolar, no me gusta hacerlo, porque no me gusta que me lo hagan. O por lo menos con palabras, un abrazo suele ir siempre bien. Aunque no siempre. En fin, es complicado, pero muchas veces prefiero que no me toquen, simplemente llorar, dejar que salga. Y a veces solo en soledad puedo profundizar en lo que siento. No se.


*