miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cartas

Parece que mi dirección a tomar es la de la gente (especialmente niños), no la del arte, aunque siempre estará ahí. Acabaré la carrera y trabajaré de lo que pille hasta que encuentre algo mas acorde. Probablemente tenga que salir, ya sea por España, quizás la capital, ya sea mas lejos. Puede que sea solo por un congreso, o por un curso, el caso es que volveré, mi lugar está aquí.

Lo importante es que él seguirá el mismo camino y nuestro lugar es el mismo. Después de todo parece que la investigación sí que es lo suyo, pero con un carácter mas humano y menos "ciencísta". A ver si es verdad.

El caso es que tenemos un futuro y está aquí. No preguntamos por nuestra relación, hijos, etcétera, pero siempre que siga aceptándole y queriéndole tal como es... no habrá ningún problema.

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martes, 15 de noviembre de 2011

3 años sin Sergi

Ojalá tuviera una excusa hoy para no ir a clase, para no tenerme que levantar de la cama o pasarme el día en el sofá.

Solo quiero descansar, y dejar que las lágrimas fluyan como hacía mucho que no lo hacían.

Pero la vida sigue para todos nosotros. Así que, adelante.

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lunes, 7 de noviembre de 2011

Entre llantos

Últimamente discutimos mucho. Sé que en buena parte es porque estoy muy susceptible y salto con facilidad, pero es que realmente me saca de quicio.

Porque me llamó egoísta porque decía que solo pensaba en mi, cuando yo entendía perfectamente sus argumentos mientras él parecía ni darse cuenta de que había algo que tender de mi.

Él es el egoísta, que cada día considera cualquier diminuto esfuerzo demasiado. Y nada que no le afecte a él le parece relevante. Pues mira, chico, yo resulta que prefiero esforzarme ahora por un futuro ¿sabes? Parece que no se da la mas mínima cuenta de lo que ocurre a su alrededor.

Dice que estoy muy rígida, que ya me daré cuenta con la edad. Y entre llantos por darme cuenta le dije, muy sinceramente, que espero no ser como él cuando sea mayor.

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lunes, 24 de octubre de 2011

Soñando con la muerte

Soñé con la muerte, y la antesala al Paraíso. Tenía el aspecto de una ciudad extranjera, pero sin duda Europea. Una pequeña ciudad donde las almas perpetuaban sus rutinas mortales hasta que se dieran cuenta y asumieran plenamente que estaban muertos.

Unos hombres se dedicaban a pasar lista cada mañana, llamando a aquellos que estaban preparados para cruzar, y les acompañaban hasta el otro lado del río, donde se encontraba el Paraíso. Que no era mas que otra ciudad, mas grande, con mejores terrazas, y aparentemente vacía.

Era fácil distinguir, a simple vista, quien estaba mas o menos preparado para cruzar, pues cuanto más lo estaba, más luz emanaba. No sé que luz emanaba yo, pero tenía bastante claro cual era la situación de todos nosotros ahí, y me dedicaba a darles una bofetada de realidad a aquellos que veía muy encantados en su fantasía de vida. Se me advirtió de que hay gente que no está preparada para darse cuenta y hay que dejarles su tiempo, pero sentía que esa era mi misión allí.

Porque ¿qué otra cosa iba a hacer? Al fin y al cabo estaba muerta, como todos ahí, y hasta que alguien no decidiera que estaba preparada, iba a tener que permanecer en aquella ciudad de locos, así que por lo menos podía ayudar a otra gente a despertar y cruzar.

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domingo, 2 de octubre de 2011

Nubes caprichosas

En el vuelo de camino a Galicia, el 26 de agosto por la tarde, vi algo hermoso.

Estaba en el avión lidiando con lo poco que me gusta volar, y pidiéndole a los ángeles que nos protegieran durante el viaje, como siempre hago. Tenía los ojos cerrados y dejando que las lágrima brotaran sin reprimirlas, al fin y al cabo nadie me conocía y era lo que mi corazón me pedía. Y cuando abrí los ojos y miré por la ventanilla, ahí estaba. Un ángel, tal cual.

Una nube caprichosa antropomorfa con un vestido largo y alas nos acompañaba a la distancia perfecta para ocupar el centro de mi ventanilla.

Gracias por protegernos, gracias por escucharme, gracias por estar ahí, y gracias por demostrármelo de vez en cuando. Muchas gracias.

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