Sin mas, los odio.
Si, bueno, claro, te salvan la vida en un momento dado, pero odio tener que acudir a ellos, odio que los que mas quiero esten dentro de uno. Lo odio.
Para mi hospital es muerte, no puedo evitarlo. ¿Cuando he tenido que visitar un hospital? ¿Para un nacimiento o algo así alegre? Nooo... para ver a mi primo tras una fea operación, verle después recibiendo quimioterapia, verle mas tarde en coma y finalmente muerto.
Ahora Carlos ahí ingresado y yo sin poder estar con él. Mas amarillo que el limón y con mas tubos que un puto cibord. Me despierta su padre diciendome "tranquila, saldrá de esta". Hasta entonces no me habia planteado la posibilidad de que no pudiera salir...
Estás mejorando. Seguirás mejorando. En dos dias estarás fuera del hospital, y yo estaré aqui para darte un gran abrazo y un dulce beso.
Te quiero Carlos. Te quiero mucho.
*A
domingo, 18 de octubre de 2009
jueves, 17 de septiembre de 2009
Sobre la música
Creo que ahora entiendo un poco mejor algunos aspectos de ti. Entender, que no compartir. Concretamente lo dedicado a la música. Y concretamente dentro de la música al hecho de que te gusten todas esas cosas raras que yo los categorizaría más bien de ruido… sin ofender.
Dijiste la palabra mágica que me hizo entender todo de golpe, o las palabras más bien: capacidad de ser sorprendido. Y es que después de escuchar tanto y tan variado lo “normal” no supone suficiente estímulo para ti. Así que necesitas algo diferente, algo que no entiendas, que no predigas, algo que te sorprenda. Bien! Eso lo entiendo! Ahora lo entiendo!
Pero no lo comparto. Igual que ha ocurrido con el resto del arte, que buscando un más allá a llegado a lugares indescriptibles. Muchas cosas no las entiendo, pero porque no me da la gana de entenderlas. Porque hay cosas que no considero arte y no quiero que sea considerado como tal, simplemente no quiero que mi concepto de arte tenga que variar tanto como para abarcar todo. No, no quiero, porque entonces el arte dejará de tener sentido. Y ya bastante me cuesta a veces mantener el poco peso que tiene en mi vida pero que no quiero que pierda.
Bueno, hay que decir que estoy mas o menos de acuerdo con lo que dijo Hegel sobre la muerte de Dios y la consecuente muerte del arte, si bien no creo que haya muerto definitivamente, aunque si en el mundillo predominante. No me acuerdo bien-bien que decía, pero recuerdo estar bastante de acuerdo.
El caso es que acudir al caos no me parece una buena solución en pos de la búsqueda de algo diferente. Supongo que para mí el arte no necesita que me sorprenda, no me importa si es predecible. Para mí el arte es una de las pocas maneras desde lo físico de poder reflejar lo divino. Y lo divino tiene un orden, es lo más ordenado. Es este mundo el que se rige en el caos. Es centrarse en este mundo, en el dolor, en la exaltación, en el propio ego del artista… eso ya es alejarse de la conexión divina. Bueno, hay que decir que al fin y al cabo somos nosotros, bueno, el artista en este caso, el medio de conexión con Dios… es difícil establecer la frontera de qué es luz y qué es ego. Al menos yo no sé hacerlo. Pero bueno, a veces me gusta criticar…
Así que la música basada en el caos no es para mi música. Aquellas sesiones de improvisación en el Electric me encantaron aun estar tan sumidas en el caos porque en todo momento era una búsqueda del orden, de la armonía, de la belleza. A ratos lo encontraban y aquello me conmovió extraordinariamente. Eso es música, eso es arte. O al menos es lo que yo considero y siento como arte.
Sonidos ordenados según el caos, con la total intención de ser ruido, de ser molesto, de conmover por lo desagradable… lo siento, pero no, eso para mí no es música. La música es de las artes (creo) la que mayor orden requiere y exige. Hay muchas manera de ordenar el tiempo, muchísimas, pero la destrucción de las normas no enaltece la obra. Es una via de expresión? Claro. Es diferente? Si. Sorprende? Si. Conmueve? A mí no. Es arte? Para mí, desde luego, no.
La destrucción de patrones no da la libertad. La anarquía solo funciona si todos siguen un orden. Un orden no impuesto. Un orden común que surja de cada individuo. Un foco casi divino que guía a todos en la misma dirección. Entonces funcionaria. La ausencia de normas terrenales solo funciona si se siguen otro tipo de normas, más esenciales, más avanzadas. Pero el caos por el caos, simplemente, no funciona.
Soltada esta verborrea de conceptos relacionados y no, creo entenderte un poco mejor y me alegro mucho de ello.
*A
Dijiste la palabra mágica que me hizo entender todo de golpe, o las palabras más bien: capacidad de ser sorprendido. Y es que después de escuchar tanto y tan variado lo “normal” no supone suficiente estímulo para ti. Así que necesitas algo diferente, algo que no entiendas, que no predigas, algo que te sorprenda. Bien! Eso lo entiendo! Ahora lo entiendo!
Pero no lo comparto. Igual que ha ocurrido con el resto del arte, que buscando un más allá a llegado a lugares indescriptibles. Muchas cosas no las entiendo, pero porque no me da la gana de entenderlas. Porque hay cosas que no considero arte y no quiero que sea considerado como tal, simplemente no quiero que mi concepto de arte tenga que variar tanto como para abarcar todo. No, no quiero, porque entonces el arte dejará de tener sentido. Y ya bastante me cuesta a veces mantener el poco peso que tiene en mi vida pero que no quiero que pierda.
Bueno, hay que decir que estoy mas o menos de acuerdo con lo que dijo Hegel sobre la muerte de Dios y la consecuente muerte del arte, si bien no creo que haya muerto definitivamente, aunque si en el mundillo predominante. No me acuerdo bien-bien que decía, pero recuerdo estar bastante de acuerdo.
El caso es que acudir al caos no me parece una buena solución en pos de la búsqueda de algo diferente. Supongo que para mí el arte no necesita que me sorprenda, no me importa si es predecible. Para mí el arte es una de las pocas maneras desde lo físico de poder reflejar lo divino. Y lo divino tiene un orden, es lo más ordenado. Es este mundo el que se rige en el caos. Es centrarse en este mundo, en el dolor, en la exaltación, en el propio ego del artista… eso ya es alejarse de la conexión divina. Bueno, hay que decir que al fin y al cabo somos nosotros, bueno, el artista en este caso, el medio de conexión con Dios… es difícil establecer la frontera de qué es luz y qué es ego. Al menos yo no sé hacerlo. Pero bueno, a veces me gusta criticar…
Así que la música basada en el caos no es para mi música. Aquellas sesiones de improvisación en el Electric me encantaron aun estar tan sumidas en el caos porque en todo momento era una búsqueda del orden, de la armonía, de la belleza. A ratos lo encontraban y aquello me conmovió extraordinariamente. Eso es música, eso es arte. O al menos es lo que yo considero y siento como arte.
Sonidos ordenados según el caos, con la total intención de ser ruido, de ser molesto, de conmover por lo desagradable… lo siento, pero no, eso para mí no es música. La música es de las artes (creo) la que mayor orden requiere y exige. Hay muchas manera de ordenar el tiempo, muchísimas, pero la destrucción de las normas no enaltece la obra. Es una via de expresión? Claro. Es diferente? Si. Sorprende? Si. Conmueve? A mí no. Es arte? Para mí, desde luego, no.
La destrucción de patrones no da la libertad. La anarquía solo funciona si todos siguen un orden. Un orden no impuesto. Un orden común que surja de cada individuo. Un foco casi divino que guía a todos en la misma dirección. Entonces funcionaria. La ausencia de normas terrenales solo funciona si se siguen otro tipo de normas, más esenciales, más avanzadas. Pero el caos por el caos, simplemente, no funciona.
Soltada esta verborrea de conceptos relacionados y no, creo entenderte un poco mejor y me alegro mucho de ello.
*A
martes, 25 de agosto de 2009
Bajo las estrellas
Ruido por silencio.
Asfalto por tierra.
Gris por verde.
El vacio infinito sobre nuestras cabezas,
por la cúpula divina, que nos vigila
y protege, con sus infinitos reflejos.
Siempre tu y yo.
Bajo el mismo sol.
Junto al mismo mar.
Repetiría esos 3 días eternamente,
por estar junto a ti y de aquella manera,
por soñar juntos bajo las estrellas.
Asfalto por tierra.
Gris por verde.
El vacio infinito sobre nuestras cabezas,
por la cúpula divina, que nos vigila
y protege, con sus infinitos reflejos.
Siempre tu y yo.
Bajo el mismo sol.
Junto al mismo mar.
Repetiría esos 3 días eternamente,
por estar junto a ti y de aquella manera,
por soñar juntos bajo las estrellas.
*A
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vacaciones
sábado, 8 de agosto de 2009
Quizás...
Quizás esas pizquitas de pura luz sean ni mas ni menos que la nuestra propia. Si todos formamos parte de lo mismo, tiene bastante sentido. Quizás si que haya embajadores alados, o nuestro imaginario no los hubiera creado, pero quizás aquellos que creemos caminan a nuestro lado son en realidad manifestaciones de nuestra propia luz. Quizás por eso funciona igual el pensamiento positivo que el rezo, porque da igual que nos convenzamos de que somos capaces a que nos convenzamos de que nos van a ayudar, da igual si se pide a la mente o al alma, a lo que consideramos propio o ajeno, al final siempre somos nosotros mismos los que creamos la circunstancia, los que decidimos nuestro camino, los que nos ayudamos, porque nosotros somos Todo, formamos parte de Todo.
Quizás también haya que plantearse si esas motas de sombra existan tambien realmente como ente separado. Quizás las llamadas, las invocaciones a la sombra, sean en realidad solo una manera de impedir que llegue la luz. Quizás sean el mundo tal como sería si no llegara un poco de claridad, el infierno en su pleno esplendor. Porque quizás es cierto que nosotros, al estar en medio, recibimos la luz y con nuestra presencia creamos la sombra, y que al trascendir, al convertirnos en luz, cuando todos seamos luz, desaparecerá la sombra, y el mundo dual al que estamos acostumbrados desaparezca. Quizás entonces "el conflicto" desaparezca.
Será quizás entonces cuando la Creación termine. Al fin y al cabo somos fruto de la separación, y buscamos incesantemente la unión (o re-unión) ¿es eso? Porque eso me pareció entender. No se, quizás no esté diciendo más que tonterias. La duda siempre está, pero por alguna extraña razón siento que todo encaja.
No se... Quizás...
...
Si algo se seguro, es que quiero saber mas.
*A
Quizás también haya que plantearse si esas motas de sombra existan tambien realmente como ente separado. Quizás las llamadas, las invocaciones a la sombra, sean en realidad solo una manera de impedir que llegue la luz. Quizás sean el mundo tal como sería si no llegara un poco de claridad, el infierno en su pleno esplendor. Porque quizás es cierto que nosotros, al estar en medio, recibimos la luz y con nuestra presencia creamos la sombra, y que al trascendir, al convertirnos en luz, cuando todos seamos luz, desaparecerá la sombra, y el mundo dual al que estamos acostumbrados desaparezca. Quizás entonces "el conflicto" desaparezca.
Será quizás entonces cuando la Creación termine. Al fin y al cabo somos fruto de la separación, y buscamos incesantemente la unión (o re-unión) ¿es eso? Porque eso me pareció entender. No se, quizás no esté diciendo más que tonterias. La duda siempre está, pero por alguna extraña razón siento que todo encaja.
No se... Quizás...
...
Si algo se seguro, es que quiero saber mas.
*A
sábado, 1 de agosto de 2009
No lo entiendo
Como otras tantas cosas...
El caso es que desde que ha llegado a mi información sobre la existencia de los angeles, o mejor dicho, de la posibilidad de contactar con ellos y la seguridad de que pueden ayudarnos (ya que de su existencia no he dudado jamás) que intento comunicarme con mi Angel de la Guarda casi a diario para pedirle ayuda en aquello que monopoliza mi preocupación.
¿Cual es mi preocupación? Sacarme el carné de conducir moto. No es precisamente muy trascendente ni muy... grabe, pero que quieres que te diga, mi vida no es precisamente una telenovela de conspiración... y me alegro. Y eso. Me dirijí a él. Le saludé, le pregunté si estaba ahí, le imaginé a mi lado y le empecé a hablar mentalmente.
Pedí por favor que me ayudara a adquirir la experiencia y seguridad necesarias para superar el examen. Pedí por favor que por el bien de todos los implicados todo ocurriera correctamente, que se evitaran accidentes y tal. Pedí tambien que los examinadores hubieran tenido un buen día, con la intención de que se tornarán quizás algo mas permisivos, no lo negaré. Agradecí de ante mano toda la ayuda que me había conferido y sin duda me iba a conferir y le daba las buenas noches.
Así todas las noches durante una semana. Incluyendo además pequeños momentos en que me dirigía a él de nuevo, generalmente en el autobús de camino a las prácticas pidiendole básicamente los mismo. Llegó el dia del examen y... todo salió mal. Los nervios no me dejaron dormir. En la misma práctica antes del examen me pegué una ostia en el cambio de dirección que... bueno, ahí no me había caido nunca. Coja, nerviosa, dormida y hambrienta llegó la hora del examen y oh! sorpresa! problemas burocráticos. Viajecito a la DGT para arreglarlo. Desesperaba por momentos. Con el papeleo mas o menos arreglado, vuelta al circuito. Y al momento, con los nervios a flor de piel, resulta que soy la siguiente... oh, ok...
Recuerdo mi preocupación aquella mañana cuando me dirijia hacia allí, que mas que si aprobaría o no, era si mi Angel me ayudaría a ello. No sabía si había estado comunicandome con él correctamente, no tenia la menor idea. Pero ahí, segundos antes de que me tocará alguien gritó: ¡¡Ángel!! Por lo que sin duda interpreté que sí me había escuchado y sí estaba ahí de alguna manera. Por que las causalidades no existen, no? Otros simbolos habían surgido anteriormente, pero fueron tan sutiles que los interpreté mas como obsesión mia, que es probable, pero ese nombre en ese momento fue para mi una señal bastante irrebocable.
Sin embargo ¿que ocurrió? suspendí penosamente. Creo que nunca había pasado por las putas planchas tan mal. Eso ya no lo entiendo... Me gusta pensar que es que no estaba realmente preparada y era mejor cagarla en el circuito lento, que en el rápido, no fuera que tuviera un accidente del que lamentarme realmente. Y aunque con rabia lo acepté.
A la semana siguiente tenia la siguiente oportunidad. Otra semana estuve rogándole ayuda con la misma fórmula. Llegó el dia del examen (otra vez), esta vez me sentía muchísimo mas preparada que la anterior, había estado haciendo toda la mañana los circuitos perfectos y... ni hubo señal... ni resultado. Los putos nervios me volvieron a vencer y de nuevo pisé las putas planchas.
No lo entiendo. Estaba preparada. Pedí ayuda. Se supone que si pides ayuda se te concede, y de hecho no dudo de ello. Sin embargo, suspendí. Dos veces. No entiendo por qué.
Estoy bastante frustrada, lo acepto. Pero se me pasará.
Suerte,
*A
El caso es que desde que ha llegado a mi información sobre la existencia de los angeles, o mejor dicho, de la posibilidad de contactar con ellos y la seguridad de que pueden ayudarnos (ya que de su existencia no he dudado jamás) que intento comunicarme con mi Angel de la Guarda casi a diario para pedirle ayuda en aquello que monopoliza mi preocupación.
¿Cual es mi preocupación? Sacarme el carné de conducir moto. No es precisamente muy trascendente ni muy... grabe, pero que quieres que te diga, mi vida no es precisamente una telenovela de conspiración... y me alegro. Y eso. Me dirijí a él. Le saludé, le pregunté si estaba ahí, le imaginé a mi lado y le empecé a hablar mentalmente.
Pedí por favor que me ayudara a adquirir la experiencia y seguridad necesarias para superar el examen. Pedí por favor que por el bien de todos los implicados todo ocurriera correctamente, que se evitaran accidentes y tal. Pedí tambien que los examinadores hubieran tenido un buen día, con la intención de que se tornarán quizás algo mas permisivos, no lo negaré. Agradecí de ante mano toda la ayuda que me había conferido y sin duda me iba a conferir y le daba las buenas noches.
Así todas las noches durante una semana. Incluyendo además pequeños momentos en que me dirigía a él de nuevo, generalmente en el autobús de camino a las prácticas pidiendole básicamente los mismo. Llegó el dia del examen y... todo salió mal. Los nervios no me dejaron dormir. En la misma práctica antes del examen me pegué una ostia en el cambio de dirección que... bueno, ahí no me había caido nunca. Coja, nerviosa, dormida y hambrienta llegó la hora del examen y oh! sorpresa! problemas burocráticos. Viajecito a la DGT para arreglarlo. Desesperaba por momentos. Con el papeleo mas o menos arreglado, vuelta al circuito. Y al momento, con los nervios a flor de piel, resulta que soy la siguiente... oh, ok...
Recuerdo mi preocupación aquella mañana cuando me dirijia hacia allí, que mas que si aprobaría o no, era si mi Angel me ayudaría a ello. No sabía si había estado comunicandome con él correctamente, no tenia la menor idea. Pero ahí, segundos antes de que me tocará alguien gritó: ¡¡Ángel!! Por lo que sin duda interpreté que sí me había escuchado y sí estaba ahí de alguna manera. Por que las causalidades no existen, no? Otros simbolos habían surgido anteriormente, pero fueron tan sutiles que los interpreté mas como obsesión mia, que es probable, pero ese nombre en ese momento fue para mi una señal bastante irrebocable.
Sin embargo ¿que ocurrió? suspendí penosamente. Creo que nunca había pasado por las putas planchas tan mal. Eso ya no lo entiendo... Me gusta pensar que es que no estaba realmente preparada y era mejor cagarla en el circuito lento, que en el rápido, no fuera que tuviera un accidente del que lamentarme realmente. Y aunque con rabia lo acepté.
A la semana siguiente tenia la siguiente oportunidad. Otra semana estuve rogándole ayuda con la misma fórmula. Llegó el dia del examen (otra vez), esta vez me sentía muchísimo mas preparada que la anterior, había estado haciendo toda la mañana los circuitos perfectos y... ni hubo señal... ni resultado. Los putos nervios me volvieron a vencer y de nuevo pisé las putas planchas.
No lo entiendo. Estaba preparada. Pedí ayuda. Se supone que si pides ayuda se te concede, y de hecho no dudo de ello. Sin embargo, suspendí. Dos veces. No entiendo por qué.
Estoy bastante frustrada, lo acepto. Pero se me pasará.
Suerte,
*A
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